-->

21 ene. 2014

Todo en orden

Si algo ha salvado este cuatrimestre ha sido la organización. Si no hubiésemos planificado esta asignatura al milímetro (y con flexibilidad), sabemos que al mínimo contratiempo todo habría terminado en desastre.

¿Y a qué nos referimos con organización? Por un lado, a todo el proceso desde que recibimos un encargo hasta que cerramos el proyecto. Por otro, a la comunicación entre nosotras y a cómo organizamos las actividades: proyectos, entregas, escribir aquí (¡y lo que hay más allá de la asignatura!). También nos referimos a cómo gestionar nuestro espacio traductor, nuestro entorno: la oficina.

No hay nada más básico que establecer los pasos dentro de cualquier proyecto. Para cuando un cliente requiriese nuestros servicios, teníamos la siguiente infografía (clic en ella para ampliarla):

El proceso: así traducimos (infografía)

Cuando el cliente nos envía las instrucciones, hay que leérselas y releérselas, preguntar todas las dudas posibles y asegurarnos de que está todo bajo control: de que los archivos son compatibles con los programas que tenemos, que el plazo es razonable, que somos capaces de llevarlo a cabo con calidad, etcétera. Una vez está todo claro, toca presupuestar hasta que el cliente esté conforme (o hasta que esa vocecita interior diga hasta aquí).

Los plazos, el material de referencia, el sistema de carpetas (¿es confidencial?, ¿podremos o no tener los documentos en Dropbox?), preparar los documentos, liarse la manta y... ¡hala! Traduciendo, que es gerundio (o revisando, transcribiendo o lo que sea menester).

Todo dentro de los plazos establecidos, contando con la revisión. Sin prisa pero sin pausa, traducir 6 páginas diarias es bastante razonable; más supondría un recargo por urgencia. La semana pasada, en tuiter, se enlazó este post  que concluía que «hay unas medidas aceptables para el cliente y para el traductor en términos de calidad y rentabilidad, y esas están en las 2500-3000 palabras/día».

» ¿Y qué pasa si el cliente nos envía un archivo Pdf? Cómo convertir PDF a DOC, José-Luis Morais
» ¿Cómo enviar un documento o archivo pesado? Con WeTransfer puedes enviar hasta 2GB
» ¿Cómo presupuestar una revisión o transcripción (o cualquier otro trabajo por horas)? Pregúntale a Elizabeth Sánchez.

Scorched Muffins: Organizing DocumentsNo nos gusta perder los papeles y queremos saber siempre en qué punto está cada una de nuestras tareas, dónde se nos va el tiempo y qué tenemos pendiente. Trabajamos a distancia, y la comunicación algunas veces es mínima, así que ideamos un sistema por medio de Dropbox para calcular progreso y rentabilidad de nuestros proyectos y prácticas: creamos un documento de excel que se actualizaba a tiempo real, en él registrábamos el cliente, el código, el volumen del proyecto y las horas que le habíamos dedicado. Cada proyecto, además, tiene su propia hoja, donde apuntamos cómo y cuánto avanzábamos cada día (y en cuánto tiempo).

Creemos que es importante ser metódicas desde el principio. Todavía es pronto para hacer números y estadística, pero esta estrategia nos ha ayudado a saber a ciencia cierta cuánto tardamos, cuánto podemos abarcar y qué tarifas podremos pedir un futuro, que sean realistas y salgan a cuenta.

Como veis, un sistema muy sencillo (ideado a partir del que Olli Carreira propone en Excels que ahorran tiempo). Si preferimos usar un programa existe 4Visions Manager, una agenda virtual que permite gestionar contactos, proyectos, presupuestos y facturas. Otro recurso utilísimo es CalPro, una calculadora de gastos, ingresos y rendimiento profesional pensada para traductores.

Getting the most out of your study is not just about your contact hours in classes. Design an organised workspace at home that motivates you, inspires productivity and sets you up for success.Tip OneThe first step is to

Y por último, el espacio. El equipamiento que necesita un traductor autónomo es mínimo, por suerte. Las dos vivimos fuera, algo que también nos restringe. Todos los diccionarios se han quedado en casa y dependemos exclusivamente del ordenador (o esa gramática que tuvimos a bien traernos). E internet está lleno de distracciones. Y aunque intentamos que la zona de estudio sea bonita, ordenada y agradable con los recursos de los que disponemos, nos preocupa más la comodidad:

Ergonomía es la palabra clave. Un escritorio grande, una silla apropiada... pero lo más importante es ¡una postura correcta! Así serán menos las horas que pasemos traduciendo (y también dolerán menos). El siguiente vídeo explica cómo sentarse correctamente en cualquier situación:


Más consejos, justo debajo:

» ¿Ordenador portátil o de sobremesa?, Pablo Muñoz
» Ergonomía física y mental, Oliver Carreira

¡Que la rentabilidad esté con vosotros!
Ellas

No hay comentarios:

Publicar un comentario