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14 ene. 2014

El traductor (casi) profesional

(Dos decálogos muy recomendables para el traductor principiante
y un resumen sobre papeleo, el terror de todo autónomo)


Ya estamos en la recta final de la asignatura. Aquí, traducir ha sido algo más que batallar con el texto. Se trataba de convertirnos en profesionales, y eso conlleva todo un pack: tratar con los clientes, conseguir los encargos, facturarlos... El día de mañana podremos desenvolvernos con un poco menos de torpeza en el mundo real. Sin embargo, sigue pareciendo una gran montaña. Hay otros trámites, y monstruos a los que aún no nos hemos enfrentado que permanecen ahí, a la espera.

Por eso hoy, para escribir esta entrada, hemos pedido un cable a amigos del Erasmus que estudian Traducción. Nos hemos pasado la mañana hablando de esas dudas que nos reconcomen y hemos tocado todos los palos:
  • El pánico llega cuando nos concienciamos de que las consecuencias, de repente, van más allá de nuestra nota. ¿Y si no estamos a la altura del texto? ¿Y cómo se organiza uno? En la universidad no lidiamos con proyectos largos: ¿cómo mantenerse al pie del cañón durante más de diez páginas?, ¿cómo terminarlo todo a tiempo?
  • No todo es traducción. El papeleo también nos asusta: ¿Cómo se hace para empezar de autónomo? ¿O será mejor una agencia? Porque, ¿cómo encuentras clientes, así, de buenas a primeras? (Y, ya puestos, ¿serán buenos y bonitos?) ¿O mejor buscamos unas prácticas para coger carrerilla? Pero ¿cómo encontrar unas prácticas extrauniversitarias? ¿Y cómo conseguirlas sin algo que nos haga destacar?
  • ¿Deberíamos seguir estudiando y formándonos? ¿Pero el máster va a merecer la pena, o mejor hacemos varios cursos especializados? ¿Y en qué nos especializamos? No sabemos cómo está el mercado actual, qué se demanda más... Tampoco nos han hablado de los másteres, ni nos han contado cuál es mejor para qué... ¿Es mejor tocar varias ramas para tener más posibilidades o saber muchísimo de una sola cosa? ¿Seguimos soñando o mejor quedarse con algo realista? (Alguien resopla que Economía, Jurídica y Técnica son las más demandadas; otro alguien suspira y dice que traducir patentes no estaba mal, al fin y al cabo...). ¿Y si hacemos las dos cosas? ¿Pero de dónde sacamos el tiempo?
  • Algunos lo tienen muy claro, pero entre el futuro y donde estamos ahora solo hay niebla. ¿Cómo conseguir ese trabajo soñado, o convertirnos en el tipo de traductor que querríamos ser? ¿O simplemente habrá que conformarse? Otros seguimos dudando... ¿Nos gustará estar tantas horas frente a un ordenador?, ¿y si no termina de ser lo nuestro?

Algo que se echa de menos de las universidades inglesas (in our experience) son las charlas que se organizan con antiguos alumnos de la carrera, donde se puede hablar con ellos, pedir consejo sobre cuestiones concretas, saber cómo llegaron a donde ahora están... Es genial compartir experiencias y café con profesionales. Nos ayudó mucho en su día y con ganas nos apuntaríamos de nuevo.

En cuanto a traducir, sabemos que la clave está en practicar (a nosotras nos encanta traducir fics en línea), pero nos gustaría tener más comentarios de nuestro trabajo y saber si vamos bien encaminados, no una simple nota. En fin, siempre tendremos estos superconsejos de Scheherezade Surià que, aunque nos hayan repetido mil veces, nunca están de más:

Decálogo para el traductor principiante (enlace)
Sé curioso - Desconfía - Sé fiel - Cuidado con los falsos - Investiga
Sé selectivo - Tradúcelo todo - Refranea - Sé soez - Revisa en frío



Si lo que toca es organizarse... hay de todo. Para el autónomo principiante, Marion Perrad escribió este decálogo (que podéis leer completo en la Linterna del Traductor) que toca algunos de los puntos que más nos preocupaban en cuanto a gestión:
  1. Organizarse: el espacio de trabajo, el horario, el material lingüístico e informático, los documentos modelo...
  2. Gestionarse como microempresa: calcular nuestro rendimiento, cuantificar los gastos, controlar nuestros proyectos, guardar todos los mensajes y comprobar las fechas.
  3. Saber venderse: valorarse y especializarse, aplicar tarifas de mercado y no más bajas, explorar los mercados internacionales, tener nuestro material promocional y nuestra imagen.
  4. Demostrar profesionalidad y formalidad.
  5. Buscar clientes, respondiendo a un anuncio concreto o con una propuesta personalizada. Llevar un control de estos clientes.
  6. Antes de traducir: verificar la seriedad de la empresa, elaborar un presupuesto adecuado, archivar una copia de seguridad, pedir material de referencia, acordar plazos y tener todo por escrito.
  7. Facilitar la vida al cliente
  8. Ahorrar tiempo y aumentar la productividad
  9. Formarse; y sobre todo,
  10. Saber decir que no

Por si queremos ser autónomos y sobrevivir un año entero casi bien, en pocas palabras os traemos los pasos: 

Lo primero primerísimo es darnos de alta en Haciencia. El formulario que debemos rellenar es el 036. Después, hay que entregar a la Seguridad Social (en un plazo de siete días) una copia de este y el formulario TA0521-1. La Seguridad Social se paga mensualmente, y el coste ronda los 180 euros.

Una vez que somos emprendedores en toda regla, tenemos que llevar la fiscalidad. Esto es, que nos toca echar cuentas:
  • Cada tres meses hay que presentar el formulario 303. En él indicamos cuánto hemos cobrado y el IVA ganado. También el 111, donde se explica el IRPF que hemos retenido.
  • En enero del año siguiente es necesario presentar los formularios anuales que reúnen todo lo anterior y que son, respectivamente, el 390 y el 190.
  • Y, finalmente, en mayo se presenta la actividad fiscal del año anterior a través del formulario 100.
Act. 20/01/2014: Guía del buen autónomo, Belén Hernández


Si queréis entreteneros más, os recomendamos la lectura de Facturación y el arte de desgravar de Oliver Carreira (y esta presentación con trucos fiscales para novatos y principiantes) y echar un ojo a la página de preguntas frecuentes de ACEtt.

Y nos despedimos con otro par de enlaces utilísimos: los errores más comunes entre traductores principiantes (parte uno y dos) de Sara Bueno Carrero
y la Guía rápida de supervivencia: cuatro entradas básicas para traductores noveles, de Isabel G. Cutillas.

Y vosotros, ¿qué dudas tenéis (o tuvisteis) al comenzar vuestra andadura como traductores? ¿Qué respuestas y consejos os han dado que os hayan resultado útiles? Nos encantaría leeros :)

Un saludo,
Ellas

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